Alojarse en Hong Kong con presupuesto reducido es todo un reto. Es por eso que todo mochilero ya conoce uno de los mejores lugares donde alojarse, tanto por su precio como por su situación.

Reconozco que encontré otro hotel similar de precio en Causeway Bay y seguramente hubieramos estado mucho más tranquilos pero era exactamente eso lo que no quería. Eran muchos los artículos que había leído sobre la leyenda negra de Chunking Mansions, y yo, también quería formar parte de ella o, sino, saber si todo eso era cierto.

Llegamos cansados y sin haber dormido con el autobús desde el aeropuerto. Nos pasamos la parada hablando con un mejicano enamorado de Filipinas y tuvimos que andar un trozo hasta dar con esa concurrida fachada negra que observa cada día cientos de vidas.

 

 

Mi primera reacción fue la de intentar mirar tantas caras como pudiera y poder asemejar sus vidas a traficantes, vendedores de relojes falsos, prostitutas, etc. pero en realidad, no lo encontré. Me encontré con muchos indios que me hicieron recordar ese país en el que estuve hace muy poco y simplemente, les sonreí.

Subí esas pocas escaleras sorteando a todos ellos y nos adentramos en los pasillos poco iluminados típicos de una película de terror, voy a decirlo, China.

Cruzamos puestos de móviles, tablets, tarjetas telefónicas, accesorios de todo tipo y lo que más me gustó observar: restaurante de comida india!- en nada y menos estoy por alguno de estos sentada- pensé en voz alta.

No entendía como entremedio de esas tiendecitas de todo a cien podríamos encontrar nuestro ascensor pero así fue. Después del A y del B, en otro pasillo, y gracias a la ayuda, encontramos el D. Dos pantallas planas gigantes suspendidas encima de la puerta del ascensor entretenían al personal que asistía a jornadas interminables hasta llegarle su turno. Pero yo me seguí entreteniendo mirando a mi alrededor. Entendí que para cada bloque (A,B,C y D) hay dos ascensores porque uno de ellos sube sólo pisos pares y el otro impares, curioso la verdad. Observé también, que había otra pantalla mejor que la televisión, entremedio de los ascensores había otra, pero esta retransmitía el interior de los ascensores, mucho más interesante está claro!

Finalmente, conseguimos subir y con la respiración entrecortada de tanto apretujo llegamos al piso número 13. Tengo que reconocer que aquí sí, me acojoné. Me pareció estar viviendo en persona la película Saw I. Una sala maloliente con una ventana o, mejor dicho, un agujero que daba a un patio de luces un tanto macabro. Lleno de suciedad, líquidos disecados de la edad del dinosaurio y papeles de la época de Matusalén restaban enganchados en las paredes o los aires acondicionados. Buscando la puerta me di cuenta de que había alguien que se había metido en el ascensor con nosotros y bajado donde nosotros per no se metía en ningún piso – nos estará esperando a nosotros?- pensé. Quise dar una segunda oportunidad al asunto y buscamos la puerta de lo que iba a ser nuestro hogar para los próximos 6 días, o esa pensaba.

 

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Picamos el timbre, estaba ansiosa por saber quién respondía. Un chico de fachada india nos abrió. Me llamó la atención su turbante- será Sij? porque si es así ya estoy mucho más tranquila- pensé. Entramos y el estrecho pasillo sin ni siquiera recepción me puso de los nervios. Ni siquiera sabía donde dejar mi mochila, lo que estaba claro es que no quería seguir aguantándola porque parecía que la cosa iba para largo cuando el chico nos pidió el número de reserva y pasaba páginas y páginas de su libreta,  apoyada en una mini-estantería de madera que hacía a su vez de mesita, sin encontrar la respuesta.

Resultó ser que para esa noche no teníamos habitación así que nos mandó al piso de abajo en otra guesthouse. Miedito tenía yo! Pero pronto se me fue cuando abrió la puerta del lugar y lo vi todo nuevo y limpio. Nuestra habitación a  pesar de tener sólo 8 metros cuadrados, estaban muy bien aprovechados, hay que decirlo. Teníamos lavabo privado, televisión pantalla plana, aire aconidiconado, wifi,etc. El hombre de la recepción de esta guesthouse también era Sij y muy simpático. Nos ayudó con un mapa a situranos para salir en busca y captura de la ciudad.

Al día siguiente dejamos las mochilas en la recepción de esta guesthouse y Raja, a la hora del check out se ocupó de dejarnoslas en nuestra nueva habitación.

Llegamos a la tarde, tras un día de visitas cansadísimos, con miedo por lo que nos podríamos encontrar. Pero no podíamos estar más equivocados, una habitación mucho mejor de las que habíamos estado en muchos otros lugares del sudeste. Espaciosa y con las mismas comodidades que la anterior, además teníamos secador!

Raja se preocupó mucho de nosotros durante toda nuestra estancia. Pudimos comer en la guesthouse gracias a su microondas y ahorrarnos algún dinerillo y si queríams incluso podíamos usar la lavadora.

CONCLUSIÓN: Sé que muchos han tenido una mala experiencia en este enorme edificio lleno de cultura y variedad humana pero puedo asegurar que buenos alojamientos en el lugar, hay, y asequibles comparados con lo que puedes encontrarte en Hong Kong. En cuanto a sus vendedores de relojes, prostitutas, y demás, nosotros no nos sentimos cohibidos en ningún momento, nada que nos nos hayamos encontrado ya en India o Camboya, etc. Son personajes que forman parte de ese edificio y que hacen de tu visita a la gran ciudad algo todavía más especial. Vivan los contrastes y las experiencias por el mundo!

 

Consulta el post sobre las habitaciones donde estuvimos y comprueba que no te engaño.

 

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